RESUMEN EXPOSITORES


II ENCUENTRO DIOCESANO DE COMUNICADORES - 19 DE SEPTIEMBRE DE 2010

RESUMEN DE LAS EXPOSICIONES.

(si desea recibir los textos completos, por favor solicitarlo via correo electrònico a info@codicos.com.ar )

Mons. Jorge Lugones

Hay que tomar un posicionamiento específico desde el sentido sobrenatural de la fe y también desde el sentido natural, con los valores humanos.

“Hay una lucha por la agenda pública”. Y hay una línea urgente de opinión” a la que hay que atender, y “si no estamos formados podemos decir lo que nosotros queremos”. Es necesario distinguir entre la opinión personal y la institucional, más teniendo en cuenta que trabajamos para la Iglesia.

A su vez, “hay una línea de opinión subyacente” que atraviesa todos los contenidos y la Iglesia tiene que estar presente.

Tenemos que formar opinión hacia fuera. Podemos ampliar nuestro espectro de comunicación y de diálogo a todos.

“En la Iglesia, en los medios, trabajamos bastante aislados. Por lo menos en la diócesis, nos falta esa tarea en conjunto”. Destacó a importancia de trabajar en equipo. “Ética de las comunicaciones y construcción crítica de la opinión pública”. Tomamos conciencia muchas veces de las cosas pero no siempre las podemos plasmar en un mensaje concreto.

Lo que podemos hacer es trabajar en red, “ponerle agilidad y dinamismo” a los medios, aunque sean estrictamente confesionales. Nos cuesta trabajar en redes en la comunicación y reflexionar en conjunto.

Virginia Bonard

Su charla tuvo un matiz más bien testimonial y desde lo conceptual, se refirió esencialmente al desafío de poner el mensaje católico en los medios no confesionales.

Lo principal es trabajar desde tres ámbitos: publicidad – relaciones públicas – periodismo.

La publicidad implica poner en juego la creatividad.

Relaciones públicas: es necesario construir vínculos con las personas que trabajan en los medios.

Periodismo: tiene que ver con informar adecuadamente teniendo en cuenta el medio al que nos dirigimos.

También se refirió a la necesidad de profundizar la “identidad corporativa” como comunicadores católicos.

P. Guillermo Ortiz

Hay que saber discernir y llamar a cada cosa por su nombre, “no meter a todos en la misma bolsa”. Puso como ejemplo el matrimonio entre personas del mismo sexo.

En cuanto a la trasmisión del mensaje, el comunicador católico debe preguntarse cómo hablaría de Jesús en el tren, en un vagón lleno, con la gente que vuelve de trabajar, entre los vendedores…

Este desafío es más liviano si se afronta entre varios. “La unidad es la condición sine qua non de la fecundidad apostólica”. Por eso no hay que trabajar solo.

Por otro lado, hay que preguntarse “cuál es el interés de fondo” que me mueve en el trabajo de comunicación en la Iglesia: dinero – reconocimiento – compartir la Buena noticia de la fe.

“La gente necesita la luz de una esperanza” en medio la mentira.

La comunicación integral:

distinguir entre negocio y servicio. Los medios dejaron de ser un servicio para convertirse en un comercio más. Se difunde lo que beneficia económica o políticamente y se oculta lo que puede perjudicar el negocio. Este es el primer atentado a la comunicación integral.

Está en nosotros recuperar el sentido de la comunicación como servicio en pos de la dignidad humana y “hablar de lo que nadie habla”.

Segunda distinción: Los ámbitos en los que se desarrolla la comunicación (civil, religioso, etc.)

“Los católicos no sabemos el Catecismo, entonces nos dan vuelta”. Tenemos que aprender el Catecismo, volver a respetar lo sagrado y dialogar con todos.

En este momento, a nivel mundial, la única que está defendiendo la vida y la dignidad humana es la Iglesia. La religión es el único freno a todo lo que se está legislando y haciendo para ganar dinero.

Contenido y lenguaje:

“Tenemos la Noticia más extraordinaria, lo que cambia es el lugar y el tiempo en que esa Noticia es proclamada”. Es importante el profesionalismo. A tenemos el ‘qué’, el desafío es el ‘cómo’”.

Comunicación integral = caridad.

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